You are currently viewing Cómo ayudar a tu hijo a superar la preocupación excesiva por el orden: guía práctica para padres y madres

Cómo ayudar a tu hijo a superar la preocupación excesiva por el orden: guía práctica para padres y madres

Si tu hijo/a se siente incómodo/a con el desorden o tiene una necesidad constante de que todo esté perfectamente ordenado, es importante abordarlo de manera comprensiva y eficaz. A menudo, esta preocupación excesiva por el orden está relacionada con la ansiedad, y si no se maneja, puede interferir con su bienestar emocional. Este artículo te ofrece una serie de estrategias prácticas que puedes seguir para ayudar a tu hijo/a.

1. Comprende la raíz del comportamiento de tu hijo/a

Antes de tomar medidas, es fundamental comprender por qué tu hijo/a se siente tan preocupado/a por el orden. En muchos casos, la ansiedad por el orden proviene del deseo de tener control sobre su entorno, o incluso de pensamientos automáticos que pueden estar fuera de su control.

Ejemplo práctico: Imagina que tu hijo/a siente un miedo intenso si ve un objeto fuera de lugar. Es probable que no solo sea el desorden lo que le preocupa, sino la idea de que “si no ordeno esto ahora, las cosas irán mal”. Una buena forma de empezar es hablar con él/ella. Siéntate con tu hijo/a en un ambiente tranquilo y pregúntale cómo se siente cuando las cosas no están en su lugar y qué le genera ese malestar.

Acción concreta: Pregunta de forma calmada: “¿Qué te hace sentir incómodo/a cuando ves algo desordenado? ¿Te preocupa que algo malo pueda pasar si no lo ordenas?” Esto te ayudará a entender sus pensamientos y sentimientos y te dará pistas para actuar.

2. Fomenta la flexibilidad de forma gradual

El cambio no tiene que ser radical, pero es importante comenzar a fomentar la flexibilidad. Si tu hijo/a tiene una rutina estricta de organización, es necesario hacer ajustes pequeños y progresivos.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a siempre pone sus libros en un orden específico en la estantería, puedes comenzar moviendo un libro a un lugar diferente, pero manteniéndolo en un lugar “aceptable” para él/ella. Es importante que se sienta cómodo/a con ese pequeño cambio antes de seguir avanzando. Recuerda, el objetivo es reducir gradualmente la rigidez sin hacerle sentir que pierde el control.

Acción concreta: Hazlo con calma y poco a poco. Comienza por reorganizar un solo estante de la estantería. Dile: “Hoy vamos a poner los libros de esta manera y veo que estás cómodo/a con ello”. Elogia los pequeños pasos, incluso si no se sienten 100% felices con el cambio. Eso les ayuda a ver que la flexibilidad no es peligrosa.

3. Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva es una técnica utilizada en la terapia cognitivo-conductual que se enfoca en identificar y cambiar pensamientos irracionales. Si tu hijo/a siente que algo malo ocurrirá si no mantiene todo en orden, puedes ayudarlo/a a desafiar esas creencias.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a dice, “Si no ordeno mi cuarto ahora, todo se va a descontrolar”, puedes ayudarlo/a a ver que ese pensamiento es irracional. Ayúdale a pensar en ejemplos donde el desorden no causó un desastre.

Acción concreta: Pregunta a tu hijo/a: “¿Qué pasaría si dejas esa camiseta fuera del cajón durante una hora?” Ayúdale a identificar situaciones donde el desorden no provocó un problema real, y enséñale a sustituir pensamientos irracionales por otros más equilibrados.

4. Promueve actividades que ayuden a liberar la mente

Cuando tu hijo/a está muy centrado/a en el orden, puede que también esté experimentando estrés. Promover actividades que lo/la ayuden a liberar esa tensión mental es clave para reducir la preocupación excesiva.

Ejemplo práctico: Fomentar actividades como la meditación, el yoga o incluso salir a pasear juntos puede ser útil para que tu hijo/a aprenda a relajarse y centrarse en otras cosas. Cuando está más relajado/a, es probable que vea el orden con menos ansiedad.

Acción concreta: Cada día, dedicad 5-10 minutos a hacer ejercicios de respiración profunda o practicar el yoga juntos. Puedes decirle: “Hoy vamos a tomarnos un descanso de la rutina, vamos a respirar profundo por unos minutos”. Practicar estos momentos de calma puede ayudar a que tu hijo/a aprenda a centrarse en el presente y no en la necesidad de controlarlo todo.

5. Mindfulness o atención plena

El mindfulness es una técnica que ayuda a las personas a centrarse en el momento presente sin juzgar. Ayuda a que tu hijo/a se sienta más relajado/a y menos obsesionado/a con la necesidad de tener todo bajo control.

Ejemplo práctico: Puedes enseñar a tu hijo/a a enfocarse en su respiración para calmar su mente.

Acción concreta: Practicad juntos ejercicios de respiración consciente o de mindfulness, como cerrar los ojos y respirar profundamente. Esto le ayudará a desarrollar una mayor capacidad para aceptar el desorden sin sentirse abrumado/a.

6. Enseñarle a manejar el “caos controlado”

Es importante que tu hijo/a aprenda que un cierto grado de desorden es natural y no tiene por qué generar ansiedad. La vida está llena de imprevistos y cambios, y enseñarle a manejar el “caos controlado” le ayudará a adaptarse mejor a esas situaciones.

Ejemplo práctico: Crea situaciones en las que haya desorden pero de manera que tu hijo/a sepa que no tiene que corregirlo inmediatamente. Por ejemplo, durante un juego, podéis dejar los juguetes en el suelo, aunque al final de la actividad los ordenaréis juntos.

Acción concreta: Organiza un “día del caos controlado” donde permitas que las cosas se dejen un poco fuera de lugar durante un tiempo determinado, pero con la promesa de que luego las ordenaréis juntos. Esto le ayudará a entender que el desorden no es un enemigo, sino una parte de la vida que se puede manejar.

7. Ayudar a diferenciar entre “desorden” y “suciedad”

A veces, los niños/as pueden confundir el desorden con la suciedad o el desorden con el caos. Es importante que tu hijo/a aprenda a diferenciar entre un espacio desordenado, pero limpio, y un espacio que realmente necesita ser ordenado porque está sucio.

Ejemplo práctico: Puedes enseñar a tu hijo/a que el desorden no es lo mismo que la suciedad. Por ejemplo, en su habitación, los libros fuera de lugar o los juguetes en el suelo no son un problema grave, mientras que el polvo o los objetos rotos sí necesitan ser atendidos.

Acción concreta: Muéstrale que puede tener su habitación un poco desordenada, pero que, si ve suciedad o cosas que no funcionan, esas son las cosas que sí deben corregirse.

8. Recompensa el progreso, no la perfección

Es fundamental que tu hijo/a entienda que no necesita lograr la perfección para ser valorado/a. Ayudarle a ver que está progresando y que el esfuerzo es lo que realmente importa es clave para reducir la presión que siente por mantener todo en orden.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a logra dejar un pequeño desorden (como una camiseta fuera de su lugar) y no se siente tan incómodo/a como antes, debes reforzar esa actitud. Elogiar el esfuerzo, más allá del resultado, ayudará a que se sienta motivado/a.

Acción concreta: Utiliza un sistema de recompensas basado en el esfuerzo. Si tu hijo/a intenta dejar un espacio un poco desordenado y no entra en pánico, felicítalo/a por su valentía. “¡Qué bien lo has hecho! Estoy muy orgulloso/a de que te hayas permitido un poco de desorden”.

9. Fomentar la tolerancia a la imperfección

En lugar de esperar la perfección, enseña a tu hijo/a a disfrutar del proceso de orden y a aceptar que no siempre todo tiene que ser perfecto. Esta es una habilidad importante que le ayudará a disminuir la ansiedad por las pequeñas imperfecciones.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a está organizando su habitación y ve que no todo queda perfectamente alineado, puedes decirle: “No pasa nada si las cosas no están perfectamente alineadas. Lo importante es que tenemos espacio para vivir y disfrutar”.

Acción concreta: Enseña a tu hijo/a a ver el valor en lo imperfecto. Puedes comenzar a practicarlo juntos, como en actividades donde lo que importa no es el resultado final, sino la diversión del proceso (por ejemplo, en arte o bricolaje).

10. Consulta a un profesional si es necesario

Si después de seguir estas estrategias tu hijo/a sigue luchando con la ansiedad por el orden, es importante considerar la ayuda de un profesional. Un psicólogo infantil especializado en ansiedad puede trabajar con él/ella para enseñarle herramientas específicas y manejar sus miedos de manera efectiva.

Ejemplo práctico: Si notas que tu hijo/a se ve incapaz de lidiar con el desorden, incluso después de aplicar las técnicas anteriores, y eso está interfiriendo en su vida diaria, como en el colegio o en sus relaciones sociales, busca la ayuda de un psicólogo especializado en ansiedad infantil.

Acción concreta: Contacta con un psicólogo que tenga experiencia en trabajar con niños/as y adolescentes que tienen problemas de ansiedad. Muchas veces, un profesional puede ofrecerte un enfoque más individualizado que se adapte a las necesidades de tu hijo/a.

Conclusión

Ayudar a tu hijo/a a superar su preocupación excesiva por el orden no es algo que ocurra de la noche a la mañana, pero con paciencia y las estrategias adecuadas, puedes guiarlo/a hacia una forma de pensar más flexible y saludable. La clave está en introducir cambios de manera gradual, reforzar el esfuerzo, y asegurarte de que se sienta apoyado/a durante el proceso.