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El 75% de los niños de 4 a 8 años come frente a pantallas: riesgos y consecuencias

Como ha informado Antoni López Tovar en La Vanguardia, un estudio realizado en el CAP Sant Roc de Badalona alerta sobre el preocupante uso de pantallas durante las comidas en niños de entre 4 y 8 años. Según la investigación, el 75,5% de los menores utilizan dispositivos electrónicos entre semana mientras comen, una cifra que sube al 83,6% los fines de semana. Esta práctica, según especialistas, puede tener consecuencias negativas en su salud, comportamiento y desarrollo.

Uso de pantallas y obesidad infantil

El informe, publicado en la Revista Internacional de Nutrición Conductual y Actividad Física, señala que la exposición a pantallas durante las comidas se asocia con un mayor riesgo de obesidad infantil. Esto se debe a que los niños pierden la percepción de saciedad, comiendo en exceso sin ser conscientes de lo que ingieren. Además, disminuye la interacción familiar y la educación alimentaria.

La opinión de los expertos

María Salmerón, pediatra y coordinadora del plan digital familiar de la Asociación Española de Pediatría (AEP), advierte: “Es un problema de salud, educativo y social. Debería normalizarse que los niños coman sin pantallas, conectando con sus familias y disfrutando de la comida.”

Recomendaciones para un uso responsable

Según la AEP, el tiempo de exposición a pantallas debe ser limitado:

  • Niños menores de 2 años: cero pantallas.
  • Entre 3 y 5 años: máximo una hora diaria.
  • Mayores de 5 años: menos de dos horas diarias.

Sin embargo, el estudio revela que solo el 8% de los niños de 4 y 5 años y el 28% de los de 6 a 8 años cumplen estas recomendaciones.

El papel clave de los padres

Las investigadoras señalan que la mayoría de los progenitores no perciben el uso de pantallas durante las comidas como un problema, lo que dificulta la aplicación de límites saludables. Según Salmerón, el mejor método para reducir su uso es dar ejemplo: “Si no quieres que tus hijos coman con pantallas, evita hacerlo tú.”

Conclusión

El uso de pantallas durante las comidas es una práctica cada vez más habitual, pero sus efectos en la salud infantil son preocupantes. No solo aumenta el riesgo de obesidad, sino que también afecta la socialización y la educación alimentaria de los niños. La solución está en nuestras manos: establecer hábitos saludables desde casa, limitar el tiempo de exposición y, sobre todo, predicar con el ejemplo. Comer en familia, sin distracciones digitales, puede ser un pequeño cambio con un gran impacto en el bienestar de los niños.