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¿Qué hago para que mi hijo/a recoja los juguetes? Soluciones prácticas para padres y madres

A muchos padres y madres les resulta difícil conseguir que sus hijos recojan sus juguetes después de jugar. Los niños y niñas suelen estar tan entretenidos/as jugando que no quieren interrumpir este momento para poner todo en orden. Pero con paciencia y una buena estrategia, puedes enseñarles a colaborar y a disfrutar del proceso. Aquí te dejamos una guía paso a paso para lograrlo.

1. Enseña a tu hijo/a que cada cosa tiene su lugar

Aprovecha las tareas diarias para mostrar a tu hijo/a cómo cada objeto debe ir en su sitio. Por ejemplo, cuando estés doblando la ropa, pídele que te ayude a poner las camisetas en su estante y los calcetines en el cajón. También puedes hacerlo cuando hagas la compra: explícale que los productos enlatados van en el armario de conservas, los productos de limpieza en otro armario y los alimentos frescos en la nevera.

Para hacerlo más divertido, organiza un pequeño reto. Coloca un juguete en un lugar inapropiado, como en la nevera, y pon un alimento, como una zanahoria, en su caja de juguetes. Luego, pídele que encuentre lo que está fuera de lugar. Este juego le ayudará a aprender de forma divertida a reconocer cuándo algo no está en su sitio.

Sabrás que ha comprendido este concepto cuando empiece a identificar y colocar los objetos correctamente sin que tú tengas que recordárselo.

2. Haz que el espacio sea fácil de usar

Es importante que los juguetes estén organizados de forma que sea sencillo para el niño o la niña guardarlos. Esto evitará frustraciones y hará que el proceso sea más rápido.

Ejemplo:

  • Usa cajas o cestas grandes que sean fáciles de sacar y meter. Etiqueta las cajas con imágenes de lo que va dentro (por ejemplo, una imagen de un muñeco en la caja de muñecos). Esto ayuda a tu hijo/a a reconocer rápidamente dónde debe poner cada juguete.

3. Prepara una caja para los juguetes perdidos

Pon una caja o un cajón en un lugar accesible donde puedas ir guardando esos pequeños juguetes o partes que se han perdido durante el día, como piezas de Lego, muñecos o cartas. Así, tu hijo/a aprenderá que, si algo se pierde, siempre hay un lugar donde buscarlo. Además, fomentas la idea de que todos los objetos tienen su sitio, ayudando a que el proceso de ordenar sea más organizado y menos caótico.

4. Ten en cuenta las limitaciones de tu hijo/a

Cada niño/a tiene su propio ritmo y habilidades. Por ejemplo, si tu hijo/a tiene 3 años, probablemente no pueda ordenar su habitación de manera perfecta, como lo haría un adulto. En lugar de esperar que lo haga todo solo/a, ajusta tus expectativas. Si le pides que guarde todos los juguetes, podría sentirse abrumado/a. En cambio, dale tareas pequeñas y claras: “¿Puedes poner los bloques en la caja?” o “¿Me ayudas a guardar los peluches?”.

5. Paciencia y consistencia

Recoger los juguetes es una habilidad que los niños y niñas van aprendiendo poco a poco. No te frustres si al principio no lo hacen de forma perfecta. La clave está en ser constante y paciente.

Ejemplo:

  • Si tu hijo/a no quiere hacerlo al principio, no te pongas nervioso/a. En lugar de exigirle, ofrece ayuda y di algo como: “No te preocupes, yo te ayudo a guardar las piezas más grandes y tú puedes guardar las más pequeñas. ¿Te parece bien?”. Esto hace que tu hijo/a se sienta acompañado/a y no como si estuviera solo/a en la tarea.

6. Establece una hora específica para recoger los juguetes

Es importante que el/la niño/a sepa de antemano cuándo será la hora de recoger. Si solo lo dices en el último minuto, se sentirá interrumpido y puede resistirse más.

Ejemplo:

  • A las 7:00 PM, tras terminar de cenar, es hora de recoger. Puedes decirle algo como: “Dentro de 10 minutos es hora de guardar los juguetes, ¿estás listo/a para hacerlo?”. Esto prepara a tu hijo/a mentalmente para el cambio de actividad.

7. Hazlo divertido: convierte la tarea en un juego

Los niños y niñas disfrutan más si la tarea de recoger se convierte en un juego. Esto hace que no lo vean como una obligación, sino como una oportunidad para divertirse.

Ejemplo:

  • Juego del baloncesto: toma una caja grande (o un contenedor) y di: “¡Vamos a jugar a meter los juguetes en la caja, como si estuviéramos encestando balones!”. Si tienen bloques de Lego, puedes hacer que los “lancen” suavemente hacia la caja. Esto se convierte en un reto de puntería, y lo disfrutarán mucho más.
  • Recoger con música: pon su canción favorita y dile que deben guardar los juguetes antes de que termine la canción. Hazlo divertido al bailar mientras recogéis. Esto hace que el tiempo pase rápido y sin tanta tensión.

También podéis inventar una canción para el momento de recoger. A través de las canciones infantiles, podemos enseñar y educar a los/as niños/as de una manera divertida y memorable. Las canciones tienen el poder de captar la atención de los pequeños y hacer que se involucren de manera natural en las tareas.

8. Elogia el esfuerzo, no el resultado

Es fundamental valorar el esfuerzo del niño/a, incluso si el resultado no es lo que esperábamos. Esto refuerza la idea de que el esfuerzo es más importante que el resultado final.

Ejemplo:

  • Si tu hijo/a pone algunos juguetes en la caja de manera desordenada, puedes decir: “¡Qué bien que hayas comenzado a guardar los juguetes! Estás ayudando muchísimo, ¡gracias por tu colaboración!”. Esto les motiva a seguir participando, sin poner el foco en si lo hicieron “perfecto”.

9. Ofrece alternativas y fomenta la toma de decisiones

Darle a tu hijo/a la posibilidad de elegir puede hacer que se sienta más involucrado y que tiene el control de la situación.

Ejemplo:

  • Puedes decirle: “¿Quieres guardar primero los muñecos o las piezas de Lego?”. Dejarle elegir entre dos opciones le da un sentido de control y hará que sea más probable que acepte la tarea sin discutir.

10. Evita castigos o recompensas materiales

No es recomendable castigar a los/as niños/as ni ofrecerles premios materiales como recompensa por guardar sus juguetes. Esto puede crear una relación negativa con la tarea y hacer que lo vean como algo aburrido o solo algo que se hace para obtener algo a cambio.

Ejemplo:

  • En lugar de decir: “Si no recoges, no vas a ver tu programa favorito”, opta por algo como: “Cuando terminemos de recoger, podemos leer un cuento juntos”. Esto convierte la actividad de ordenar en un paso hacia una recompensa emocional (más tiempo juntos), y no materialista.

Conclusión

El objetivo es enseñar a los niños y niñas a recoger sus juguetes de una manera positiva y divertida, sin que se convierta en una batalla diaria. Con paciencia, consistencia y un enfoque basado en el juego, puedes lograr que tu hijo/a aprenda a colaborar sin que la tarea se convierta en un conflicto. ¡Recuerda que la clave está en ser un buen ejemplo y mantener una actitud positiva durante todo el proceso!